12 de desembre 2017

Reflexiones navideñas desde el Polo Norte

A pocos días ya de finalizar este año repleto de actos conmemorativos del tricentenario fundacional de la francmasonería especulativa, deseo expresar a modo de pincelada, mi impresión acerca del mismo.
Obviamente, insisto, resulta imposible (ni lo pretendo) en estas breves líneas realizar un exhaustivo resumen o síntesis de este aniversario ciertamente remarcable. Sin embargo, mi percepción general es ampliamente positiva. Es como si esta mágica cifra, hubiera reunido a una gran parte de la membresía de la Orden en generar la voluntad de hacer planteamientos mentales conducentes a una tolerancia más generalizada, y tomar consciencia de la diversidad masónica que, a pesar de sus evidentes diferencias conceptuales en fondo y forma, representan legítimamente sus sensibilidades y características específicas, haciendo uso de su incuestionable libertad para vivenciar el método masónico desde el respeto y la tolerancia.

Siempre, para dar la nota discordante, levantan su voz algunos pocos que van a contracorriente sin recordar que dentro de otros 300 años estaremos todos con Hiram. Un ejemplo claro de ello, son ciertas actitudes cavernícolas y carentes de toda ética masónica y social que aún se expresan en términos difamatorios, misóginos o tildando de “andróginos” despectivamente, a otras prácticas francmasónicas que se escapan del prudente entendimiento para sus cortos cerebros desinformados. Así, personajes cono Sergio R., con su mal hacer, mediante tres palabras o algún comunicado, ejercen una cacofonía intelectual, reventadora de tímpanos y provocadora de alguna arcada mental, haciéndolo mediante prácticas despreciables en las antípodas de los valores que se presupone debe representar este personaje. Pero es lo que tiene el ansia de poder y el “todo vale” para escalar mediante su ciego ego. Este come aparte. Por ello no debemos caer en la tentación de generalizar en su Oriente (repleto de calidad, por cierto) donde la inmensa mayoría está muy a la altura del mandil que portan. Para ellos todo mi respeto.

En nuestro país, aunque nos cuesta todavía llegar a los niveles de madurez y evolución que presentan otros países europeos, se avanza con fuerza y vigor, aunque la positiva autocrítica en aspectos históricos, formativos y rituales siempre será un procedimiento que dará unos interesantes resultados a corto plazo (o eso creo).

En el apartado editorial, es absolutamente remarcable la aparición de dos excelentes obras que llenan un espacio historiográfico y masonológico que hasta ahora estaba incompleto o era nulo en lengua española. Me estoy refiriendo a los libros “Bristol, un Ritual inglés del Siglo XVIII” de Víctor Guerra y Saúl Apolinaire, y “El origen de los grados masónicos” de Alberto Moreno. Tiempo atrás ya los reseñé en diversos medios de comunicación. Hoy solo me queda aplaudir la labor de estos incansables y brillantes Hermanos que se dejan las pestañas para volcar sus estudios e investigaciones haciéndolas accesibles para todos nosotros. Por eso me permito sugerirlos como un magnífico regalo de Navidad.

¿Y el Rito Moderno/Francés?: pues sigue adelante, vivo y creciendo, presente cada día más en este variado y rico panorama ritual, siendo un legado masónico pleno en valores y vigencia para dar respuesta a nuestras inquietudes.

Recibid mis mejores deseos de Salud, Dicha y Prosperidad.


Joaquim Villalta, Vº Orden, Gr.·. 9 y último del Rito Moderno o Francés.

05 de desembre 2017

La conjunción de Tradición y Progreso: el Gran Oriente de Colombia


 El Gran Oriente de Colombia, con sede en Cartagena, afronta los nuevos retos de este ya adentrado siglo XXI, desde el espíritu de trabajo y respetuosa interacción con todos los Cuerpos y Potencias Masónicas colombianas e internacionales, conscientes de que nos unen los Universales ideales de la Orden, así como el compromiso para dar respuestas y soluciones a los problemas e inquietudes de nuestro mundo, precisado de la aplicación efectiva, real y veraz de nuestros más sublimes principios.

El ideario y legado que siempre ha proseguido el Gran Oriente de Colombia es el del GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena, fundado el día 19 del 4º mes del año de la Verdadera Luz, 5833, (19 de junio de 1833 E.) y refundado en 1989.
La Republica de Colombia para la fecha en que el GRAN ORIENTE DE FRANCIA (1851) otorgo la Carta Patente al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO, tenía el nombre de REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA.
En 1989, el GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO se refundó con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA, como Potencia Masónica Soberana e Independiente poseedora de la REGULARIDAD masónica que le da el hecho de ser la heredera natural de la Carta Patente otorgada por el Gran Oriente de Francia en 1851 al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena.

Así, con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA reabre sus trabajos en el año de 1989, con unas nuevas Cartas Patentes para trabajar el RITO FRANCÉS en sus tres primeros grados, como también en los Órdenes de Sabiduría o Altos Grados de este Rito en su Gran Capítulo General, igualmente otorgadas por el GRAN ORIENTE DE FRANCIA.
Esa herencia masónica y, por lo tanto, ideológica y espiritual, ha definido las líneas de trabajo del Gran Oriente de Colombia consiguiendo hacer converger la Tradición con el Progreso factible y constructivo, abordando y superando las nuevas realidades sociales, económicas, políticas y éticas, actitud indispensable y característica del Gran Oriente de Colombia siempre comprometido con el Progreso de la Humanidad en todas sus manifestaciones, facetas y matices.
 
En estos últimos años el Gran Oriente de Colombia ha tomado consciencia de que desde los principios de la masonería de tradición liberal se hace absolutamente indispensable establecer estrategias conducentes a la excelencia de sus miembros. Solamente así, coherente con su ideario y valores, ha integrado en su seno a la mujer masona como miembro indispensable en la Orden para evolucionar conjunta y plenamente, mirando de frente todo reto por venir como una oportunidad de crecimiento humano eficiente.

El Gran Oriente de Colombia se halla actualmente inmerso en unos ambiciosos proyectos que cierren el círculo de pensamiento, palabra y obra. Para ello ha diseñado una “Escuela de Formación Masónica” para sus miembros creando un organigrama que comprende desde conexiones con Academias, Centros de estudio masonológicos, Logias de Investigación, Universidades, hasta relaciones con otras estructuras y Potencias masónicas que favorezcan el intercambio de conocimientos generadores de nuevos y más eficaces procedimientos, compartiendo experiencias, vivencias y como vehículo creador de nuevas ideas. Ello le ha llevado a ir implementando también el uso de las nuevas tecnologías, así como una inversión humana dirigida al estudio y al trabajo francmasónico.
Por otra parte, el Gran Oriente de Colombia está, y debe estar siempre implicado con su acción social, desarrollando a tal efecto distintos proyectos de apoyo, ayuda y acción filantrópica.
Esta es la auténtica piedra de toque del Progreso en el Siglo XXI.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Miembro de Honor del Gran Oriente de Colombia

20 de novembre 2017

El Gran Oriente de Colombia: la ejemplar herencia masónica de las “Tres Virtudes Teologales” de Cartagena


El pasado día 11 de noviembre de 2017 se celebró el 206 aniversario de la proclamación de Independencia de Cartagena (Colombia). La ciudad de Cartagena de Indias, fue la primera del Virreinato de la Nueva Granada en declarar su Independencia absoluta de la monarquía española. Esta efeméride histórica genera además una indescriptible emoción en todos aquellos amantes y miembros de la Orden, conscientes de los valores individuales e ideales que trascendieron y desembocaron en compromisos sociales, apostando por la libertad emancipadora, aunque ello conllevara el costo del sacrificio. 
Fue en el “Camellón de los Mártires de Cartagena” donde el 24 de febrero del año 1816 (después de la toma de Cartagena el 6 de diciembre de 1815 por Pablo Morillo) Manuel del Castillo Rada, Martín Amador, Santiago Stuart, Antonio José de Ayos, José María García de Toledo (miembro de “Las Tres Virtudes Teologales”), Miguel Díaz Granados, Manuel Aguiano, José María Portocarrero y Pantaleón Germán Ribón fueron ejecutados, conocidos desde entonces como los “Nueve Mártires de Cartagena”.

A este acto conmemorativo asistieron altas dignidades del “Gran Oriente de Colombia”, con sede en Cartagena, presidido por su Serenísimo Gran Maestro Milciades Osorio Díaz. Precisamente el Muy Ilustre Hermano nos recuerda que, de los quince firmantes del Acta de Independencia de 1811, tres eran miembros activos y cotizantes de la Muy Respetable Logia "Las Tres Virtudes Teologales" y otros muchos integrantes de la Logia tuvieron activa participación para la toma de esta decisión.

La masonería se introdujo en Norteamérica, así como en Suramérica por el Caribe, hacia finales del siglo XVIII, generando una riqueza e intercambio cultural y ritual proveniente tanto de las Islas británicas como de Francia principalmente, así como del resto de Europa continental. La Orden trajo consigo también las ideas de la Ilustración, propagando nuevos conceptos y pensamientos libertarios allá donde reinaba generalmente la intransigencia ideológica, teológica y desigualdad social contrastada en grado sumo.

Dentro de este rico contexto masónico, el “Gran Oriente de Colombia” con el paso de los años ha conseguido aglutinar y refundar en “cuerpo y alma” las Respetables Logias más representativas tanto histórica como ideológicamente de la masonería americana. Así podríamos citar escuetamente a las relevantes Muy Respetables Logias:

“Las Tres Virtudes Teologales”, fundada en 1808 en Cartagena, con Carta Patente para trabajar los grados de aprendiz, compañero y maestro (en un entorno de Rito Escocés Antiguo y Aceptado casi con toda seguridad, si bien la estructura en masonería azul de dichos grados no estaba regulada como tal en ese Rito durante dichas fechas y era casi idéntica al modelo ritual simbólico del Rito Francés o Moderno) expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica (Kingston), la cual estaba jurisdiccionada a la Gran Logia de Inglaterra (nombre que tomó en 1738 y que no modificó hasta el Acta de Unión de 1813 adoptando el de Gran Logia Unida de Inglaterra) y  obligada a cesar sus trabajos en 1828 por la prohibición del Libertador Simón Bolívar para trabajar las Logias Masónicas en el país, fijada mediante Decreto expedido en Noviembre 8 de dicho año.

“Respetable Logia Britania”, que funcionó en la ciudad de Cartagena de Indias entre 1770 (o 1774) y 1815, trabajaba bajo los auspicios de la Gran Logia Provincial de Jamaica, dependiente de la Gran Logia de Inglaterra (en su primera fase Gran Logia de Londres y de Westminster).

“Respetable Logia la Beneficencia” fundada en 1821 en Cartagena, con Carta Patente expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica (Kingston), ya plenamente vinculada al despliegue del “Rito Escocés Antiguo y Aceptado” en sus diversos altos grados y líneas concomitantes (Charleston y Santo Domingo, provenientes de una misma línea de filiación) la cual estaba también jurisdiccionada a la Gran Logia Unida de Inglaterra en la masonería simbólica.

“Respetable Logia La Fraternidad” (cuyo primer nombre fue “Libertad de Colombia”) es creada en 1820 en Bogotá por Francisco de Paula Santander, y dependiente también de la Gran Logia Provincial de Jamaica, llegando a ser Santander una importante figura de la masonería americana posteriormente, siendo investido con el Grado 33º por el Supremo Consejo del Grado 33º de Caracas (continuación del Instaurado por Joseph Cerneau en 1824 y representando él mismo para este magno evento al Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, sus Territorios y Dependencias) y el Supremo Consejo del Grado 33º de Cartagena lo honró con el título de Gran Protector de la Masonería Colombiana.

Otras dignísimas, aunque más recientes Respetables Logias para mencionar, entre otras, son:

“Respetable Logia Guardianes de la libertad”
“Respetable Logia Los Hijos de la Luz del Valle de Plato”

Hablar de la Respetable Logia “Las Tres Virtudes Teologales” es referirnos a la masonería americana en estado puro, es referirse a la incesante y constructiva Labor en pro de la Orden del Gran Oriente de Colombia.
El “Gran Oriente de Colombia” es una Potencia Masónica Soberana e Independiente, de influencia trasnacional, que supervisa la regularidad del funcionamiento del Rito Moderno o Francés en los grados Simbólicos, constituyendo una jurisdicción suprema, con Carta Patente otorgada por el Gran Oriente de Francia en 1989. Asimismo, también con Patente del Gran Oriente de Francia y del Gran Capítulo General del Rito Francés de España, ostenta la práctica regular de los Cinco Órdenes de Sabiduría del Rito Francés o Moderno a través del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Colombia – Sublime Consejo del Rito Francés Moderno del Gran Oriente de Colombia, siendo su “Muy Sabio y Perfecto Gran Venerable” y “Supremo Comendador” el Muy Ilustre Hermano Milciades Osorio Díaz, Vª Orden.

Así, desde su sede central e histórica en Cartagena, sólidamente fundamentada en el espíritu ejemplar emanado desde sus orígenes por la Respetable Logia “Las Tres Virtudes Teologales” el Gran oriente de Colombia, promueve y contribuye al desarrollo cultural, social y económico de la República de Colombia, procurando mejorar la calidad de vida de todo ser humano y desarrollando los principios universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Muestra de esa implicación, visión de futuro, modernidad, tradición y grandeza masónica, el Gran Oriente de Colombia es cofundador de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno, creando permanentemente puentes reales de trabajo masónico a fin de hacer más sólida y cierta la Cadena de Unión a la que debemos integrarnos todos y cada uno de los miembros de la Orden.

05 de novembre 2017

Ceremonia de Instalación de los Maestros de Logia

"Bosquejos históricos".
Notas sobre la ceremonia esotérica de Instalación de los Maestros de Logia,
por René GUILLY


La primera aparición importante en la historia masónica de la ceremonia esotérica de instalación de los Maestros de Logia se produjo en el momento del gran cisma inglés de 1753 - este acontecimiento de una importancia capital donde se encuentra inevitablemente tan pronto como se aborda en profundidad los verdaderos problemas masónicos-.

En efecto, entre las numerosas quejas hechas a los "Modernos" de 1717 por los "Antiguos" de 1753 y que son enumerados extensamente por B.E. Jones en su “Freemason's Guide and Compendium” (p. 201) éste indica: «haber dejado caer en desuso la ceremonia esotérica de la instalación del Maestro, aunque algunas de sus logias hayan practicado tempranamente tal ceremonia y continúa por su propia iniciativa en hacerlo».

Los "Antiguos" apreciaban esencialmente esta ceremonia que era según ellos una de las condiciones para ser "exaltado”, si se nos permite este anglicismo, al grado del Arco Real. Es por otra parte esta condición y el deseo de numerosos hermanos de ser admitidos en los secretos del Arco Real que llevó a esta ceremonia esotérica a transformarse en una especie de 4º grado, a menudo conferido después de una elección ficticia al cargo de Venerable. Este 4º grado pasó a veces, y particularmente en U.S.A., bajo la jurisdicción de los capítulos del Arco Real.

Es importante ante todo saber si, desde el punto de vista tradicional, esta acusación estaba fundada.

Henry Sadler en sus «Notes on the Ceremony of Instalation» (1) estima que el primer rastro de esta ceremonia se encuentra en las Constituciones de Anderson de 1723. Apreciamos en efecto en la página 71 de esta obra, incluido en «La manera de constituir una nueva Logia», el pasaje siguiente: «Sobre lo que el Diputado repetirá las obligaciones del Maestro, y el Gran Maestro interrogará al Candidato (2) diciendo «¿se somete usted a estas obligaciones así como los Maestros lo han hecho en todos los tiempos?» Y el candidato que significa su sometimiento cordial a éstas, el Gran Maestro, durante ciertas ceremonias significativas y conformemente a los Antiguos Usos, Ie instalará y le presentará las Constituciones, el Libro de Logia, y los Instrumentos de su oficio, no todo junto, sino uno después del otro.
Es cierto que se encuentra aquí más que indicios de una ceremonia de instalación reservada para el Maestro de la Logia.

Un poco más luz ha sido dada a este problema en los años 1809 y 1810.
El 26 de octubre de 1809, el Príncipe de Gales – más tarde George IV- Gran Maestro de los Modernos, había librado una patente a una Logia de Maestros expresamente encargada de buscar y luego de promulgar los antiguos Land-Marks del Oficio.

Se trataba de preparar la unión que debía llevarse a cabo en 1813 entre los dos grandes cuerpos rivales, volviendo a ciertos usos después de haber reconocido su autenticidad tradicional.

En su primera Tenida, el 21 de noviembre de 1809, esta logia adoptó el nombre, bajo el cual entró en la historia, de Logia Especial de Promulgación. El Duque de Sussex, que debía suceder en 1813 como Gran Maestro de los Modernos a su hermano el Príncipe de Gales, y convertirse, inmediatamente después, en el Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra, formaba parte de esta Logia así como varios grandes Maestros provinciales.

El H.•. Bonnor, Primer Vigilante de la Logia de la Antigüedad N°1 (Lodge of Antiquity), fue nombrado secretario, y fue uno de los pocos que fueron capaces de exponer con precisión en qué consistían verdaderamente ciertos antiguos usos que justamente su Logia practicaba.

Hay que reconocer que la cautela de la Logia de la Antigüedad es de una particular importancia desde el punto de vista de la tradición masónica. Llevaba el N°1 de los Modernos, y sólo el sorteo después de 1813 la hizo de forma bastante extraña atribuir el N°2, en provecho de la logia más antigua de los Antiens, la Grand Master' s Lodge, que recibió la N°1 aunque había sido fundada en 1756.

La Logia de Antigüedad no era otra que la Logia muy antigua (los ingleses dicen en ese caso: «a time immemorial Lodge») que se reunía, en 1717, en la taberna que tenía como letrero «el ganso y la parrilla» en el cementerio Saint-Paul. Esta Logia fue una de las cuatro fundadoras, el 21 de junio de 1717, de la Primera Gran Logia de Inglaterra.

En 1761 tomó el nombre de "West India and American Lodge" y en 1770 adoptó el de "Lodge of Antiquity".

Es importante anotar que esta Logia nunca pasó bajo la jurisdicción de los Antiguos y permaneció fiel a la G. L. de 1717, excepto de 1777 al 1787 cuando, teniendo a su cabeza el celebre escritor masónico William Preston, ella formó, a continuación de una disputa con la Gran Logia, la «Grand Lodge of England South of River Trent», trabajando bajo la autoridad de la Logia «of All England» en York.
En lo que concierne a la ceremonia de Instalación del Maestro de la Logia, "Lodge of Antiquity" afirma comunicar unos secretos particulares en el momento de la instalación del Maestro por lo menos desde el 1726 (B.E. Jones o.c. p. 248) y conceder desde el 1739 un rango privilegiado al Pasado Maestro Inmediato.

Lo cierto es que la Logia especial de Promulgación habiendo abordado, el 19 de octubre de 1810, la cuestión que nos interesa, después de haber evidentemente verificado y aceptado los argumentos de la logia de la Antigüedad adoptó una resolución reconociendo: «que la ceremonia de instalación de los Maestros de Logia era uno de los verdaderos Land-Marks del Oficio y debía ser preservado».

Fue resuelto también el mismo día «que se hacia el llamamiento a los miembros de la Logia especial de Promulgación que eran Maestros Instalados para instalar al Venerable actual de la Logia, y luego, bajo la dirección de este último, para tomar todas las medidas para instalar a los otros miembros que eran Maestros de Logia». Dieciséis miembros de la logia especial de Promulgación asistían a la siguiente Tenida. De los quince Maestros de Logia presentes, cuatro solamente eran Maestros Instalados, y tres de estos últimos pertenecían a la Logia de la Antigüedad. A la Tenida que siguió fue formado un Consejo de Maestros Instalados: el Muy Venerable Maestro y los otros Maestros de Logia fueron regularmente instalados.


Con el fin de que otros Maestros de Logia de Londres y de los alrededores pudieran ser instalados a su vez en las mismas condiciones, el Gran Maestro aceptó prolongar dos meses la validez de los poderes de la Logia especial de Promulgación. Fueron hechas convocatorias, y todo hermano presentándose con un certificado de su Logia que atestiguara que había cumplido el oficio de Vigilante y había sido elegido regularmente al cargo de Maestro fue entonces regularmente instalado, así como varios grandes Maestros Provinciales y el Conde de Moira incluso, Acting Grand Master (Gran Maestro Adjunto).

La Logia especial de Promulgación cesó sus trabajos, según parece, el 5 de marzo de 1811. Inmediatamente después de la Unión, una nueva Logia especial fue formada por la élite de ambos cuerpos. Ésta tomó el nombre de Logia de Reconciliación y no debe ser confundida con la precedente. Su misión esencial fue elaborar y enseñar seguidamente a las Logias las ceremonias uniformes para los tres grados; ésta era una tarea importante y no parece que se extendiera a ceremonia de instalación.
En 1827, el duque de Sussex, Gran Maestro, estimó que había llegado el momento para trasladar sus esfuerzos sobre este último punto. Con este fin, fueron libradas cartas patentes a un cierto número de hermanos particularmente bien informados, con el fin de constituirse en Consejo de Maestros Instalados. Este consejo debía, por una parte elaborar un ceremonial único que recibiría la aprobación del Gran Maestro, y por otra, instalar a todos los Maestros de Logias que todavía no habían podido serlo.

Todos los Maestros y antiguos Maestros de Logia fueron avisados por circular, e invitados a asistir a tres reuniones que se efectuaron el 17, el 22 y el 28 de diciembre de 1827.
En 1828, este Consejo de Maestros Instalados envió un informe sobre su misión al
Duque de Sussex. En éste puede leerse particularmente: «Estamos felices de hallarnos en disposición de informar a su Alteza Real que estas reuniones han sido seguidas por un gran número de asistentes, y que todas las formas y las ceremonias de la instalación, tales como han sido establecidas por nosotros y que habían tenido anteriormente el honor de ser aprobadas por su Alteza Real, han sido comunicadas y practicadas; y también procedimos a la Instalación de todos los Maestros de Logia que no habían sido instalados regularmente y que manifestaron su deseo».
Es particularmente interesante destacar de entre los miembros de este Consejo de Maestros Instalados los nombres de: William White, antiguo Gran Secretario de los
Modernos, 2º Vigilante de la Logia Especial de Promulgación, Gran Secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, de 1813 al 1857; William Meyrick, miembro de la Logia de la Antigüedad desde el 1792, Primer Vigilante de la Logia de Reconciliación; Thomas Cant, miembro fundador en 1823 de la Logia de instrucción "Emulación".

Una filiación directa aparece así entre la Logia especial de Promulgación, entre el que también formaba parte el duque de Sussex, el Consejo de Maestros Instalados de 1827 y la Logia de Instrucción "Emulación".
Esta última «The Emulation Lodge of Improvement» había sido fundada el 20 de octubre de 1823. Primero vinculada a la Logia de la Esperanza (Lodge of Hope) fue transferida sobre el 1831 a la Lodge of Unions N° 256. La fama de los trabajos de esta logia de Instrucción fue muy grande, y es la que fijó los rituales que constituyen en nuestros días el Rito Emulación. Uno de sus miembros más conocidos por su actividad y su competencia fue el H.•. Peter Gilkes (1765-1833).

A partir de 1841, la logia Emulación practicó regularmente la ceremonia de Instalación de los Maestros de Logia los primeros viernes de noviembre, diciembre, enero y febrero. En sus «Nootes the ceremony of Installations» -de donde están extraídas la mayoría de estas preciosas reseñas- Henry Sadler escribe (p. 37):
«tengo toda razón para creer que la ceremonia ahora practicada en la Logia de Instrucción Emulación es esencialmente la misma que la del Consejo de
Maestros Instalados de 1827». Es totalmente lícito pues decir que ceremonia esotérica de Instalación del Rito Emulación está relacionada no sólo -lo que resulta obvio- a la Gran Logia de los Antiguos de 1753, sino también, a la Logia especial de Promulgación, a la Logia de la Antigüedad y en cierta medida, por la alusión de las Constituciones de Anderson de 1723 a la Gran Logia del Modernos de 1717.
Sin embargo, es honesto constatar que el período que va del 1717 al 1750 aproximadamente, es del que poseemos menos elementos. Nos permitimos arriesgar con una explicación sobre este tema. Todos los historiadores están de acuerdo en reconocer que el término de Maestro designaba primero una función - la de Maestro de la Logia antes de aplicarse a un grado - el de Maestro Masón. Está claro que es en este Maestro de la Logia escogido entre los compañeros (como lo muestran las Constituciones de 1723) que se apliqua la frase ya citada: «el Gran Maestro durante ciertas ceremonias significativas y conforme a los antiguos Usos, Io instalará». La aparición, en una época muy cercana, del grado de Maestro, pudo ser considerado por algunos como una calificación suficiente para acceder al “Trono”. Ambas ceremonias, la del 3er grado y la de la Instalación del Maestro de la Logia, pudiendo aparentar hacer doble empleo, solamente la primera habría subsistido en un gran número de Logias.

Sea como fuere, nos es permitido creer que esta ceremonia de instalación sólo se hizo realmente esotérica (es decir llevada a cabo únicamente en presencia de los Maestros Instalados) más tarde. Otras ciertas reglas fueron sin duda también tardías: como la que exige la presencia de tres Maestros Instalados.

Después de la unión de 1813, el nuevo cuerpo adoptó respecto a la dignidad de Maestro Instalado la misma línea de conducta que para El Arco Real. La doctrina de los
Modernos de 1717, que estaban oficialmente opuestos a todo grado superior al
3er grado, lo quitó en apariencia. Como el Arco Real, la ceremonia esotérica de Instalación fue declarada un simple complemento de la Maestría.

La consecuencia sobre el ritual fue que todos los desarrollos ceremoniales que, en muchos casos, habían llevado a la dignidad de Maestro Instalado a parecerse a una especie de 4º grado, fueron severamente relegados en Inglaterra.
Solo lo esencial subsistió, y el Consejo de Maestros Instalados no sabría ser asimilado a un taller trabajando en un grado particular (3). La dignidad de Maestro Instalado ya no fue considerada como una calificación para el Arco Real; esta condición fue mantenida sin embargo para los tres "Principales" de un capítulo.

Encontraremos, ilustrado con grabados divertidos, un ejemplo del «Past Master' s
degree » practicado en U.S.A. en un ritual publicado en Londres en la segunda mitad del siglo XIX «A Ritual and Illustrations of Freemasonry» (4). Este grado ocupa allí un rango intermedio (5) entre el Mark Master y el Most Excellent Master.
La ceremonia esotérica de Instalación no aparece haber sido practicada en Francia (6) en el siglo XVIII. En el siglo XIX, el Tuileur de Vuillaume (1820) da reseñas sobre el "grado" de Pasado Maestro, la mayoría diferentes por otra parte de lo que nos enseña el Rito Emulación. Este autor añade (p. 71): «Hay muchas logias donde el Past-Master no es conocido, sobre todo en el Rito Francés. Para hacer las veces de eso, hicimos un extracto del ritual del vigésimo grado Venerable Maestro de Logia con las palabras que siguen…:», palabras que no tienen relación con el Rito Emulación.

El título de Venerable de Honor, dignidad ad vitam, es considerado en 1834 por Bazot en su manual del Francmasón, como una «innovación discutible», estaba allí sin duda el medio - bastante profano - que habían encontrado ciertos masones francés para hacer las veces del Pasado Maestro inglés. Pero este título, concedido por uno voto simple, como todavía actualmente, no se acompañaba por ningún elemento tradicional.

Todo indica que la ceremonia esotérica de Instalación permaneció excepcional en nuestro país hasta la fundación de la Gran Logia Nacional Francesa, en 1913. Es después de esta fecha, hacia 1918-1919, según la opinión muy autorizada del H.•.
P. de R., que una adaptación del Rito Emulación fue hecha para las Logias Escocesas Rectificadas de esta Obediencia. Este precedente feliz fue muy recientemente imitado por una Logia del Rito Moderno francés.

Acabo con este breve recuerdo histórico. Nunca se dirá lo suficiente sobre cuánto la personalidad del Venerable tiene de importancia para la vida de unaLogia. Este rol eminente del Maestro de la Logia es una de las grandezas y una de las debilidades de nuestra Institución. También, todo lo que contribuye a reforzar la dignidad y la instrucción masónica de los Maestros en “Trono” (Maïtre en chaire) sólo puede tener una influencia benéfica para nuestra Orden.

Nuestros hermanos ingleses fueron sabios manteniendo y volviendo a poner en vigor el principio de una ceremonia distinta reservada al Maestro de la Logia y los secretos que le son conferidos por sus pares. Además, esta dignidad, permaneciendo ligada al Pasado Maestro, crea en la Orden un grupo de personas cuya responsabilidad iniciática y moral es aumentada, lo que puede tener sólo efectos felices para la conservación y la salvaguardia de la Tradición Masónica, el fin hacia el cual deben tender, hoy más que nunca, todos los Masones esclarecidos.

(1) Londres 1889.
(2) El Maestro elegido por los hermanos de la nueva Logia.
(3) G. L. de Escocia escapaba naturalmente a estas decisiones que solo
concernían a Inglaterra y su ritual de instalación esotérica, muy
interesante por otra parte, conservó un ceremonial de apertura por peticiones y
respuestas que le dan la apariencia de un grado.
(4) Clasificado en la Biblioteca Nacional como 8 ° H 8031.
(5) También en Europa en la actualidad
(6) Ver la aparición de los Altos Grados en Francia donde algunos aparecen conferir la cualidad inherente al derivado de la Instalación con procedimientos similares o reminiscencias formales rituales parecidas.

Traducido y revisado por

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

26 d’octubre 2017

Consideraciones rituales sobre la Plancha de Trazar

Si deseamos tener siempre una fuente de reflexión simbólica, y por tanto de conocimiento, basta que recurramos al siempre inagotable manantial de nuestros rituales ricos en mensajes capaces de mostrarse con intensos y múltiples matices. Bien es cierto, que dicha propuesta de estudio ritual personalmente la concibo en la línea de aquellos perennes vehículos de vivencia simbólica que nacieron con el génesis de nuestra francmasonería especulativa, y no por una razón de estancamiento de la tradición, lo que supondría una contradicción en sí mismo en el fenómeno de transmisión, dado que ésta es vida y evolución, aunque debe estar al abrigo de mutilaciones o injertos varios fruto en ocasiones de derivas conceptuales ajenas al origen de nuestra Institución, así como también a salvo de prejuicios a la moda de corrientes de pensamiento radicalizadas e incapaces de abstraerse para ver en el símbolo su acepción más amplia.

  Los arriba citados mensajes de cambio interno profundo, de elevación ética y moral, se mantienen expuestos de forma constante en todos los rituales de los Modernos, con independencia de la variopinta exteriorización formal propia de usos locales y de formas culturales al uso. Dicha grandeza referida a la atemporalidad de los rituales ha sido en ocasiones incomprendida por mentes pequeñas, confusas o manipuladas, calificando simpáticamente en ocasiones de “ritualócratas” a aquellos curadores, no de la forma, sino del fondo contenido ritual, aquel que hace posible que se abra la puerta de acceso que permite el tránsito de lo íntimo a lo grupal mediante el intercambio vivencial del conjunto de ideas simbólicas allí expuestas y contenidas. Así pues, cuando la mutación elimina el símbolo y el mensaje de origen, deja entonces de ser lo que fue, y deviene otra cosa, no sé si mejor o peor, pero distinta. Está en aquellos conocedores de dichas evoluciones y cambios, la responsabilidad de opinar y alertar si así se viere preciso, evitando que se dé gato por liebre y el pretender en contrapartida rescatar y recuperar los valores originales del Rito Moderno o Francés que lo fueron de la Orden cuando la Masonería carecía de adjetivos calificativos en sus prácticas rituales. Bien refiere sabiamente el Ritual Luquet de 1745 respecto al uso de la Razón que debemos reivindicar los Maestros, trazando y ejecutando nuestras acciones sin temor alguno a exteriorizarlas públicamente, cualidad extrapolable a la reivindicación que hacemos para el Rito Moderno y su buena práctica en cuanto a sus vehículos rituales.
  A propósito de la riqueza de su contenido, abundemos un poco en este elemento simbólico para hoy propuesto: la Plancha de Trazar.

  El Rito Moderno obvia y oportunamente vincula a la luz como símbolo del conocimiento, y concretamente a sus Tres Grandes Luces en sus distintas acepciones, directa, indirecta o articulada en Logia a través de la figura del Venerable. De modo también exquisito (magistral, diría yo) nos expone el símbolo/concepto de Joyas de la Logia que ya se nos muestra en una divulgación londinense de 1724[1] donde aparece el Diamante con toda su riqueza simbólica derivada que intentaremos analizar en otra ocasión.

  Respecto a las Joyas de la Logia, diríamos que son los emblemas preciosos de gran valor Moral y Ético, el cómo, porqué y para qué de nuestra pertenencia a la Orden y de su finalidad en definitiva. Es este Tesoro el que, por regla general, los catecismos dividen en dos partes denominadas Joyas Móviles y Joyas Inmóviles, las cuales a su vez se nos presentan con una descripción material y, otra, con un significado simbólico y moral que es, en definitiva, su asociado íntimo al abrigo del cual cada masón debe interiorizar sus reflexiones oportunas y propias.

  La descripción y desarrollo de la Joyas se nos aparece extensamente en los Rituales de Segundo Grado a lo largo del Siglo XVIII, un estadio que en sus orígenes fue terminal y culmen de la realización masónica que, posteriormente con la aparición del Grado de Maestro, cedió parte de su protagonismo originario al mismo, si bien mantuvo en los rituales posteriores a 1730[2] una riqueza amplia y un fuerte nivel de ejemplaridad en cuanto a la función misma de "enseñante" por parte del Compañero hacia los Aprendices, aspecto muy relegado en la actualidad y que ha hecho del Segundo Grado una etapa poco comprendida en toda su amplitud vivencial y responsabilidad inherente.

  Así pues, si nos proponemos adentrar en lo que es la Plancha de Trazar, ese instrumento Magisterial solo puede ser comprendido en el conjunto acompañado del resto de Joyas Inmóviles, siendo éstas representación del Estado Humano, desde lo más burdo y grosero, hasta su opuesto, es decir, desde la Piedra Bruta, pasando por la Piedra Cúbica en Punta, hasta la Plancha de Trazar. Las Joyas Móviles, escuadra, nivel y perpendicular, corresponderían a las características de nuestras acciones, interacción y actitud espiritual en aras de transitar por los estados anteriores. No es menester, por tanto, llevar a cabo un gran esfuerzo de comprensión para llegar a entender que el instrumento Magisterial por excelencia representa un Modelo Público ejemplar en cuanto a sus acciones y con un uso pleno de Razón, Sabiduría y Virtud. Pero ¿qué implicación directa supone la anterior afirmación? ¿Dónde radica la pericia que debe tener todo Maestro para el uso preciso de esta Herramienta propia y que le define?
En primer lugar basarse en la realidad vital de un permanente estado de latencia y transición entre el Aprendiz, Compañero y Maestro, contenido en su experiencia y naturaleza humana, cual humilde plano utópico que se construye y destruye permanentemente, sin cesar, como consecuencia de la dualidad inherente a su misma esencia humana, y por consiguiente animal, un ser que aspira cognitiva y espiritualmente a elevarse hasta un modelo perfecto, pero al que solamente se aproxima de manera perfectible, con perseverancia y haciendo uso de otra herramienta esencial de aplicación individual y colectiva: el Amor.
 Así, y solamente así, el Maestro se da cuenta que la cumbre del progreso iniciático no es otra cosa que vivir la realidad, una realidad plena y armónica que existe y habita en nuestro propio interior, en lo más profundo de nuestra Piedra: nuestro Diamante por exteriorizar.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno





[1] “Le Grand Mystère des Franc-Maçons découvert” (Londres, 1724)
[2] “Masonry Dissected”, Samuel Prichard (Londres, 1730)